domingo, 27 de marzo de 2011

¿CÓMO DEBEN RESPONDER LAS MARCAS EDUCATIVAS A LAS PROPUESTAS DE LOS CANDIDATOS PRESIDENCIALES?

PIZARRA AMARILLA Y NARANJA

A dos semanas de las próximas elecciones presidenciales y frente a un panorama electoral muy o poco alentador con el que despertó hoy la población peruana luego de la última encuesta presentada por CPI (Compañía Peruana de Estudios de Mercado y Opinión Pública), uno de los principales temas que han abordado los candidatos en cuánto debate, entrevista, mítin o presentación  pública en la que hayan participado; es la EDUCACIÓN.

Se dice, y estoy convencida, que invertir en educación permite el desarrollo socio-económico de un país, pues son en las aulas donde se gestan y se descubren  a los líderes que requieren una nación gracias a la transferencia de conocimientos y experiencias dentro de una comunidad educativa, que no solamente implica la relación docente – estudiante, sino también, que involucra a la plana directiva y administrativa, a los padres de familia, la comunidad empresarial y el gobierno.

Dentro de sus planes de gobierno, los actuales candidatos manejan un mismo estandarte para resumir sus propuestas en el ámbito educativo: “La Revolución de las Políticas Educativas”, que incluiría todas las etapas de aprendizaje por la que debe atravezar un estudiante y en el que gobierno tiene injerencia, como son la educación básica, escolar y universitaria (si bien la educación del postgrado también está normada, su desempeño va más de la mano de un financiamiento y reconocimiento social por parte de una comunidad empresarial o institucional). Una breve mirada a las principales promesas de los cinco candidatos que lideran las encuestas graficarán la tan ansiada reforma educativa.



ALEJANDRO TOLEDO
  • Duplicar el presupuesto hasta el 20% del Presupuesto General de la República, con una mayor inversión en ciencia y tecnología.
  • Impulsar el Sistema Nacional de Formación Docente duplicando los sueldos por calidad educativa.
  • Construir institutos tecnológicos destinados a cubrir la demanda de la producción regional y universidades públicas que promuevan el desarrollo nacional.

PEDRO PABLO KUCZYNSKI
  • Aumentar la inversión en la educación pública al 7% del PBI.
  • Educación con tecnología y el desarrollo de estudios científicos universitarios gracias al apoyo del sector privado.
  • Mejor capacitación de los maestros a través de una adecuada remuneración.
  • Incentivar cambios administrativos en las universidades que reciben canon para la investigación.
  • Rehabilitación de la infraestructura educativa y la construcción de colegios inteligentes.
      

KEIKO FUJIMORI
  • Aumentar el presupuesto al 6% del PBI.
  • Incentivar las capacidades de enseñanza de los maestros con programas de entrenamiento y mejoras remunerativas para volver atractiva la carrera magisterial.
  • Acceso a Internet para todas las escuelas.
  • Invertir en la mejora de la oferta educativa.

OLLANTA HUMALA
  • Asignar el 6% del PBI en el 2011, con incrementos anuales no menores de 0.25%
  • Implementar el Sistema Integral de Formación docente con miras a mejoras remunerativas de acuerdo a la capacitación.
  • Crear vínculos entre empresa privada y universidades para coordinar asuntos relativos a la demanda de profesionales.
  • Impulsar la investigación universitaria.
  • Definir la función ejecutiva de los decanatos universitarios  sin ataduras de las asambleas y consejos de facultad, que tienen más bien función deliberativa.

LUIS CASTAÑEDA
  • Aplicar el presupuesto público al 6% del PBI.
  • Incrementar el sueldo docente por evaluación en base a meritocracia.
  • Acceso a Internet y bibliotecas virtuales para todos los colegios.
  • Acreditación de institutos y universidades bajo estándares que garanticen la calidad de la educación superior.
  • Institucionalizar fondos para la investigación académica.

Aumentar el presupuesto del sector, capacitar a los docentes, invertir en investigación y tecnología, entre otras, serían las promesas que el próximo presidente o presidenta que elijamos en abril o  en junio, de realizarse una segunda vuelta, deberá concretar en sus cinco años de mandato; sin embargo, ¿qué estrategias o acciones deberán adoptar las marcas educativas para alinearse a estas propuestas? Un primero paso sería la Planificación Estratégica.

Sean marcas escolares o universitarias, privadas o públicas, recientes o de gran trayectoria académica; la Planificación Estratégica como proceso que evalúa las oportunidades y amenazas del entorno externo, además de las fortalezas y debilidades de su contexto interno; contribuye a que una marca educativa articule una misión, visión y metas institucionales acordes con las expectativas de la comunidad a la que se dirige para desarrollar una serie de estrategias y tácticas (en las que se incluye la comunicación y el marketing) para satisfacer las necesidades de sus miembros y de sus organizaciones privadas y públicas.

Por muchos años, y quizás hasta hoy más en zonas rurales que urbanas, algunas marcas educativas se han forjado y trabajado sin fijarse un horizonte, es decir sin planificar, pudiendo no saber cómo actuar ante situaciones inesperadas y destruir así lo que por mucho tiempo les significó construir, como es el caso de su reputación y prestigio. Es por ello que la cultura institucional y más aún la gubernamental, de la que se nutren externamente las marcas educativas, deben convertirse en un indicador estratégico de aceptación y evolución en la relación adentro – afuera (diagnóstico interno y externo), para así convertirse en agentes activos y voceros de sus demandas frente a sus autoridades regionales, municipales, parlamentarias y presidenciales.

La aún ausencia de programas educativos de calidad, el fuerte incremento de marcas universitarias en los últimos 5 años (según el último Censo Universitario del 2010 realizado por la Asamblea Nacional de Rectores ANR, el número de universidades a nivel nacional incrementó en un 75% entre 1996 y 2010), la fuga de profesionales con talento para capacitarse en estudios de postgrado o desarrollar trabajos de investigación científica, tecnológica o social; son quizás algunas de las urgencias que deberá enfrentar el próximo gobierno en el terreno de la educación, presentando un Plan Estratégico cuya efectividad dependerá de la aptitud y actitud del equipo planificador, que fluya y se convierta en un modelo que construya una verdadera cultura de planificación y proyección entre las marcas educativas.